Cultura

Por su situación estratégica en el Mediterráneo, Mallorca ha sido desde la antigüedad un crisol de culturas y pueblos. Esto ha contribuido para que la isla posea un rico patrimonio cultural y de características únicas en toda la ribera mediterránea.

A esta impronta del hombre se suma la de la propia naturaleza, que ha dotado a la isla de una belleza extraordinaria en la que tienen cabida todos los tipos de paisajes. Desde impresionantes cadenas montañosas de exuberante vegetación, al llano de estampa apacible y espléndidas playas de aguas templadas y cristalinas.

Mallorca y Menorca comparten un pasado en común como exponentes únicos de la cultura talayótica, que se desarrolló entre el 1400 a. C. y el 100 a. C. En Mallorca se encuentran restos de poblados talayóticos cuyo número aumenta a medida que avanzan los trabajos de los equipos de arqueólogos. Merece la pena pasear entre las piedras que dieron cobijo a los primeros pobladores y sentir el contraste con la Mallorca del siglo XXI.

La construcción que da nombre a esta cultura, el talaiot, es de planta circular o cuadrada, con forma de torre troncocónica y de hasta 9 metros de altura. Para los estudiosos sigue siendo un enigma la utilidad que se daba a estas construcciones, que podrían ser torres de defensa, monumentos funerarios de enterramiento o simples habitáculos. Entre los yacimientos más destacables están el poblado de Capocorb Vell (Llucmajor), declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, Son Fornés (Montuïri), Ses Païsses (Artà) o la Necrópolis de Son Real (Santa Margalida), que contiene 74 tumbas excavadas donde se encontraron joyas y armas de hierro y bronce.

Con la incorporación de Mallorca al Imperio Romano se crearon, entre otros, los núcleos de Palma y Pollentia. Aunque el primero no podemos verlo porque yace bajo el actual casco antiguo de Palma, en el caso de Pollentia, en Alcúdia, supone un excepcional ejemplo del urbanismo romano. En el yacimiento se pueden identificar elementos como las calles, el foro y un capitolio dedicado a Júpiter y Minerva, considerado como el mejor definido de los tres reconocidos actualmente en España. Herencia de un pasado musulmán son los baños árabes en la ciudad de Palma, con sus arcos y columnas coronadas por bellos capiteles florales. Del gótico se conservan también monumentos únicos, como la Catedral de Mallorca, auténtica joya del gótico mediterráneo; el Castell de Bellver, la única fortaleza medieval de planta circular de toda España; o la Llotja, un hermoso edificio obra del arquitecto Guillem Sagrera que combina el gótico con el renacentista.

La arquitectura religiosa está bien representada en todos los pueblos y ciudades de Mallorca con monumentales iglesias, santuarios, ermitas y monasterios. Entre los más singulares está el Monasterio de Lluc, en Escorca, considerado el centro espiritual de la isla. El lugar atrae también a gran cantidad de excursionistas y amantes de la naturaleza, ya que se encuentra en un imponente paisaje de montañas con roquedales y bosques de encinas.

La belleza del entorno natural está presente a lo largo y ancho de la isla, salpicada de parajes extraordinarios y de las llamadas possessions, las antiguas grandes fincas rurales exponentes de la arquitectura tradicional mallorquina. El elemento central de estas construcciones es la ‘clastra’, un patio empedrado que servía de acceso a la casa de los señores. Varias de estas possessions sirven hoy para albergar exclusivos establecimientos de agroturismo adaptados a las últimas tecnologías.

En la actualidad, alrededor de un 40% del territorio de Mallorca está protegido. Ello se traduce diferentes espacios naturales: Parc Natural de s'Albufera, Parc Natural Sa Dragonera, Parc Natural de la Península de Llevant y Parc Natural de Mondragó; la Reserva Natural de s'Albufereta; y el primer Parque Nacional Marítimo Terrestre creado en España, el Archipiélago de Cabrera, declarado como tal en 1991. Hay asimismo declaradas 44 Áreas Naturales de Especial Interés (ANEI) y un Paraje Natural que aspira a convertirse en Reserva de la Biosfera. Es la Serra de Tramuntana, la cadena montañosa más grande de Mallorca y el mayor espacio natural. Aquí, en las grietas y barrancos de los torrentes más recónditos, habita el ferreret, un anfibio endémico que se desarrolló antes de la llegada del hombre a Mallorca. Uno de los lugares más espectaculares es el Torrent de Pareis, declarado Monumento Natural. Estos espacios naturales conservan gran diversidad de ecosistemas únicos con muchos endemismos de especies de flora y fauna, por lo que constituyen uno de los grandes atractivos para los naturalistas que nos visitan de todas las procedencias.

Otra riqueza natural se oculta bajo la superficie, en el fascinante mundo de las estalagmitas y estalactitas. En Mallorca hay catalogadas más de doscientas cuevas naturales siendo la última descubierta la Cova de la Gleda, en Manacor, la cueva sumergida más grande de las conocidas en el continente europeo. Cinco de ellas se pueden visitar, entre las que se encuentran algunas de las consideradas como las más bellas del mundo.